Ya que Silvestre, el gato, no puede sacar de su mente un láser rojo (lo cual hace que le sea más difícil atrapar a Piolín)va a ver a una psicóloga (quien resulta ser la bruja Lezah). Silvestre descubre que extraña a su madre y va a la acasa de esta última en Florida, pero ella lo ignora y solo se concentra en el hermano de Silvestre, Adam.